Adquiero en una célebre librería de Madrid en la tarde del Jueves del 14 de Junio del presente un ejemplar de
Gingival, recopilación de entradas selectas del blog del reconocido y eminente especialista en aves necrófagas y asesor de trovadores novicios y dentistas incipientes, Francisco Ferrer Lerín. Tengo por costumbre limar un diente en la boca de todas mis noches empastándolo con actividades que me son gratas, así que en la que le corresponde, me acomodo bien en la superficie de la cazuela favorita y me dispongo a releer sin orden ni concierto algunas entradas.
Me empleo a fondo.
Ante mi asombro, los relatos se abren, se ensanchan, ralentizan su velocidad, la aceleran, adquieren otra contextura, presentan novedosa dinámica.
El asombro se duplica tras la tercera lectura, por ejemplo, de " La huerta Dumbo", desde donde repentinamente, una clave inesperada salta al abordaje de mi desprevenida embarcación.
Porque, en efecto, mediante la sustitución de un nombre y el género del artículo correspondiente, se determina una nueva totalidad imprevista de sentido.
Me doy cuenta, en la gradual ingesta de sucesivas entradas, de la calidad inatenta de mis primeras lecturas.
(Así, también, por ejemplo, en el título " Noche", haciendo referencia, naturalmente, a la de los muertos vivientes que proliferan en tanto materia literaria del texto).
Veremos en lo sucesivo que nuevas y agradables sorpresas nos depara su infinita lectura.